Este fin de semana cordobeses y visitantes nos vamos a dar el lujo de dar esquinazo al incesante aguacero y andar por las calles en busca de rincones donde encontrar un concierto, una lectura de poesía, una guitarra flamenca, un mitin político o charlas solidarias. En estos días coinciden en Córdoba la XII Fiesta del Partido Comunista de Andalucía, con homenaje a Marcelino Camacho y temática centrada alrededor del comercio responsable y justo; Música entre las Flores que nos regala conciertos para todos los gustos como Amparanoia, Muchachito Bombo Infierno, Iván Ferreiro, Marlango, Quique González o La Aristocracia del Barrio; y Cosmopoética, el encuentro de poesía con más renombre en Europa que reúne a 150 artistas de 20 países diferentes. Si estás sediento/a de cultura no tienes más que hacerte con las programaciones que pueden ojearse en cualquier taberna de la judería mientras degustas unas berengenas con miel o un flamenquín con una copa de vino. Puede que te encuentres a Aute en la cola del baño de alguna de ellas que fue lo que anoche me ocurría...Sólo se trata de escoger lo que más te guste y echarte a la calle sin miedo al agua. Yo ya escogí a Marlango para la noche de hoy. Esperemos que la lluvia nos de una tregua durante una par de horas. Nos vemos entre las flores...
No sé cuantas horas más tarde.....el concierto se canceló... todo sea por el campo
Esta semana pasada la he pasado de concierto en concierto. En Cádiz, he encontrado, a parte de playas sin fin, gente que salta por chirigotas a cualquier oportunidad y chocos fritos que se disgustan empapelados por la calle cual bolsa de palomitas, un cartel musical que supera al de muchas ciudades de nuestra comunidad (entre las que, con vergüenza, incluyo a la mía propia). El jueves, mis compis y yo fuimos a ver a Sunday Drivers, una banda toledana que se formó a finales de 1999 y que el año pasado publicaba su último disco, Tiny Telephone, con Do It, conocido por aparecer en un famoso spot de cerveza. Fui con ganas y con ganas me quedé de más. Aquí os dejo Paranoid...
Del segundo concierto de la semana hablaremos otro día...I'm becoming paranoid!!!!
Ferry ida y vuelta, hotel dos noches, breakfast included…por tan solo 65 euros. No hay quien se resista a volver a Marruecos por enésima vez ante tan suculenta oferta. No obstante, siguen existiendo especimenes hechos de diferente pasta, a los que tal ofrecimiento les parece de todo menos atractivo. Todavía hoy no he conseguido descifrar el mecanismo de esas mentes a las que el país vecino les trae sin cuidado. Afortunadamente, he llegado a topar por aquí abajo con una serie de individuos/as a los que tal aventura les hace sobrevivir ese par de semanas anteriores al viaje.
Pocos preparativos, la disparidad de horarios hace que quedemos el viernes a partir de las tres en el centro. Elenita, mi compañera de fatigas y farándula y que acaba a las, sí señores, 10:30, se propone que nos relevemos los unos a los otros para hacerle compañía (pack: desayuno más tapitas). Yo salgo a la una por lo que llego a tiempo a lo segundo. Allí me espera con Paqui que tampoco tiene mal horario por mucho que la mujer se queje (ella es así, inconformista, polémica y sin pelos en la lengua). Sergio, con hambre y sed, me secunda. Matemático atrevido donde los haya, amo y señor de una harén de seis mujeres. Comidos y bebidos tenemos poco tiempo para recoger maletas en casa y dirigirnos al puerto, salimos a las 17:30. Allí nos esperan Yanye, la que, según mi impresión viendo su carilla en el puerto, le hace más gracia visitar Marruecos; y el nuevo fichaje del Lorca, la granaína Angeles, profesora de Mates y astrónoma por afición, a la que, confieso desde aquí, echaremos todos de menos, cuando no oyamos sus risas por el insti y el Piri. Sólo falta por nombrar a la pequeña Sandra, hermana de Ángeles, una medio adolescente a la que le apetece viajar a otro continente con seis desconocidos que le adelantan un par de generaciones.
Desde el barco divisamos delfines, compramos tabaco y alcohol y preparamos ruta para las escasas 48 horas que nos quedan por delante. Llegamos de noche al Hotel Solazur, en frente de la playa. Las cisternas siguen sin funcionar, los ceniceros de las habitaciones mantienen la nicotina de otros huéspedes, y sí, podemos fumar dentro de la recepción (las restricciones de occidente aún no asoman por aquí abajo…y ¡las fumadoras encantadas!). Al llegar nos intentan vender excursiones a Chauen, Asilah y Tánger pero nosotros vamos por libres, así que dejamos maletas y a la calle a dar una vuelta nocturna por la medina.
En invierno, los hombres siguen deambulando por el paseo marítimo lanzando miradas indiscretas a las féminas de la excursión. Ofertas de hachís por doquier (todo sigue igual). Después de comprar unos CD’s con música del atlas y de bandas hippoperas franco-árabes vamos a cenar a un restaurante del puerto. La comida no es buena y Paqui tiene problemas con su dieta vegana. Aquí no hay quien entienda que quien no come carne, no come ningún tipo de carne. Entre sus verduras encuentra trozos de pollo así que toca escarbar. Se va a la cama con hambre. Antes de llegar al hotel nos hacemos con el pack para el ron/whisky que compramos en el barco y una vez en la habitación estrenamos la cachimba de Sergio. El aroma a tabaco del narguile y el ron estiran la noche y conversamos sobre lo divino y lo humano hasta tarde.
La mañana se presenta azul como el pueblo en el que andaremos paseando en un par de horas, Asilah. Después de un desayuno pantagruélico cogemos dos taxis y partimos hacia el pueblo. En el camino los taxistas hacen la obligada parada en la playa donde un grupo de camellos nos da un paseo por la arena después de haberles martirizado a base de flashes. Yanye protagoniza la bajada del animal más corta de la mañana y sin esperárselo el camello la lanza por los aires sin miramientos.
Llegamos a Asilah, un pueblecito de la costa que se convierte en galería de arte al aire libre, sin coste de entrada y abierta a todo aquél que quiera dejar su huella en las paredes.
Nosotros que no tenemos buena mano para la pintura, si que la tenemos para otros menesteres y ya se acerca la hora de la cervecita delante del mar. La comida la hacemos en un restaurante al que previamente hemos encargado una pastela (hojaldre de enormes dimensiones relleno de carne, frutos secos y especias) que lleva Paqui intentando hacernos comer desde que llegamos. La ingestión de la pastela, el cuscús, el tagine, el pan y la cerveza es dura. Paqui ni la prueba, ¿he dicho que la mujer es vegana? Se lo recriminaremos durante semanas.
Acabamos la tarde en un taller de artesanía cuyo propietario parece más salido de Jamaica que de otro sitio. Un azulejo personalizado y unas alfombras de son nuestras compras en Asilah. Nos despedimos del lugar con un merecido hasta pronto.
Nuestros alumnos tangerinos nos recomiendan sitios para salir; una discoteca en la playa, con piscina y todo lujo de lujosos detalles. No nos emociona y vamos a otro bar tan caro y tan musicalmente hortera como los que frecuentamos por aquí. Tampoco nos emociona así que seguimos la búsqueda, y después de deambular un rato encontramos lo que parece una boda con música en directo y tangerinas enseñando todo y más. Por el mero hecho de ser españoles los seguritas nos acomodan, el cantante se va por bulerías y los hombres nos invitan a las mujeres a cerveza, qué más se puede pedir. Cuando acaba el jolgorio cambiamos a la discoteca de al lado, también con música en vivo y clientes de carácter liberal.
Último día, salimos a quitarnos los dirhams de encima. Bolsos, canela, zapatos, dátiles, monederos, higos secos, pañuelos, cajitas, quesos… algunos van perfeccionando el arte del regateo y los piques por quien consigue esto o aquello a mejor precio son constantes. En un momento de negociación la pandilla se despista y la mitad acabamos en un barecillo lleno de hombres que se quedan boquiabiertos al ver entrar a tanta mujer sin varón que las acompañe. Cerveza y tapas gratis. Charlamos con los lugareños que me dan a probar el famoso tabac, polvo de la hoja del puro, según me cuentan, y que tengo que esnifar cual raya de coca. Siete estornudos y el consiguiente descojone de los testigos. Eso sí, la cabeza despejadita despejadita.
El barco sale a las cinco así que nos despedimos del país planeando una vuelta en Semana Santa, esta vez al desierto, a dormir bajo la bóveda del cielo, acariciar las dunas, a no oír nada, vaciarnos de estrés y aparcar problemas que están de más cuando la línea del horizonte se redondea a lo lejos.
Sólo una día para que esto acabe. Mañana, un día antes de empezar a trabajar me voy a Cádiz. El lunes, con o sin el tiempo acompañando me he preparado un plan para acabar la Navidad con buen sabor de boca. Me levantaré cuando las sábanas me echen; me vestiré; compraré el periódico y caminaré al bar de la esquina a desayunar delante del estrecho mientras contemplo los estragos del NewFlame. Si los Reyes Magos me regalan algún rayo alargaré la mañana tumbada en la playa, sino, no me va a quedar otro remedio que ir a Tarifa a pasearme por las tiendas antes de elegir chiringuito para almorzar. Por la tarde calentaré mi casa hasta poder caminar descalza y me retreparé en mi sofá a ver largas películas de romanos, troyanos o caballeros medievales...O quizá pase el día en Tangermmmmmm...Sea como sea, intentaré crearme un fin de fiesta perfecto para entrar el martes con la misma energía que el primer día y que antes de Navidad estaba en sus mínimos.
Tengo el gran placer, por fin, de presentarles a una de mi grandes amigas, Cai, la Buscadora de Tesoros, como algunos la conocemos por aquí. Alguien a quien conocí cuando aún íbamos a COU en un instituto de las Tendillas de Córdoba, y con la que hasta ahora he vivido grandes días, noches, carcajadas, noches bajo las estrellas en la playa, en mi cuarto, en su preciosa casa de Granada, desorientadas en Inglaterra, escuchando siete horas seguidas Angelia, Zahira y Underground, fiestas interminables en Molina Alta, campings en playas blancas, Nuevos Años aquí, feas enfermedades, feas muertes, sobrinos con cara de Paquito... Pero no es esta una entrada para ella y para mí. Es algo para ella, para la persona que es capaz de irse fuera de su país a pintar cuadros como estos mientras fotografía a niños montados en elefantes en los circos de Italia. Alguien que se atreve a vivir tres años de su vida en el país de las nubes negras y los castillos medievales. Alguien que lleva desde muy niña cuidando de sí misma sin dejar de mezclar colores y apartar sus ojos del visor de su cámara. La única persona a la que mi madre tendrá un nosequé especial por muchos años que pase sin verla, y mi hermano considerará segunda hermana igual. Alguien que ríe con la misma fuerza con la que llora sin saber por qué; con lágrimas de dos sabores que desaparecen cuando se pone seria delante de un lienzo en blanco. Políticamente incorrecta, polémica, creativa. Alguien que sigue buscando a quien se acerque a ella pedaleando mientas engulle una manzana...
Llevo dos días viendo en la tele como mi playa se llena de una pasta negruzca con muy mala pinta proveniente de un barquito al que dejaron olvidado en Agosto en la Bahía de Algeciras. Desde el jueves pasado el New Flame está vertiendo hasta cinco tipos de hidrocarburos y aceites en las playas de Getares y el Rinconcillo. La Junta de Andalucía ha activado el Plan de Emergencias de la provincia para coordinar el dispositivo de limpieza y de retirada de residuos de las playas algecireñas. Por su lado, Ecologistas en Acción han pedido la dimisión de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez y han denunciado la mala gestión del Gobierno de Gibraltar y del español al que tachan de irresponsables. Sea quien sea el responsable del despiste quiero volver a vivir domingos tirada en la arena de Getares sin llevarme el chapapote en los pies a casa.